Por Felip Bonilla.

Cuando imparto una clase online el principal reto al que me enfrento es conseguir que los alumnos “conecten” con la experiencia de aprendizaje que he diseñado para ellos.

No me refiero a que los alumnos tengan problemas para conectarse a la sesión de videoconferencia en la que imparto mis clases, ni tampoco a que haya problemas con el audio o el vídeo, ni con las conexiones de red… El gran reto en toda formación es conseguir que los alumnos “vivan” la experiencia de aprendizaje que, como profesores, les hemos preparado.

Cuando no logramos este objetivo nos encontramos con alumnos que simplemente están “conectados” a la clase online -nos oyen de fondo como quien tiene la radio encendida- mientras revisan emails, terminan trabajos pendientes o simplemente chatean con otros compañeros.

Por suerte, los profesionales que nos dedicamos a la formación tenemos cada día mejores herramientas digitales que nos permiten impartir clases online como si estuviéramos en el aula (física) con los alumnos.

El desarrollo de la tecnología para el aprendizaje ha llegado a un punto en el que el eterno debate entre formación online vs formación presencial ha dejado de tener sentido. Aplicaciones como Zoom, Teams, Mural, Padlet o Kahoot! nos permiten desarrollar clases dinámicas, participativas, entretenidas y, sobre todo, provechosas para nuestros alumnos. Solamente tenemos que saber cómo y cuándo utilizar estas aplicaciones en nuestras clases.

No debemos olvidar que la tecnología debe estar siempre al servicio de nuestras clases y no puede convertirse en un fin en sí mismo. Por ello, debemos aprender a utilizarla, para aprovechar todo su potencial, y evitar que, por desconocimiento, se convierta en una barrera entre nosotros y los alumnos.

La formación online, se desarrolle ésta a través de videoconferencia o en un campus virtual, es una realidad, que la pandemia ha consolidado, y es ya la principal modalidad de formación para miles de alumnos y empresas.

Pero más allá de la tecnología, es indiscutible que el rol del formador ha cambiado en los últimos años. Las clases en las que un profesor se limitaba a presentar un PowerPoint han quedado obsoletas. Los alumnos buscan fundamentalmente aprender haciendo.

No es casualidad que los formadores mejor valorados sean aquellos que fomentan la participación de los alumnos y conciben sus clases como una auténtica experiencia de aprendizaje.

Nuestra capacidad para retener la atención de los alumnos disminuye cuando impartimos clases en entornos virtuales. De ahí la importancia de trabajar con metodologías que fomenten la participación, como la Flipped Classroom o Aula Invertida.

Tecnología y metodología, combinadas correctamente, nos permiten construir las experiencias de aprendizaje que nuestros alumnos necesitan y demandan.

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Sobre el autor

Felip Bonilla Magraner es Coordinador de Metodología Online en La Salle Campus Madrid.

Felip es formador de formadores en nuevas tecnologías y metodologías para el aprendizaje adulto: Moodle, Teams, Zoom, Meet, Canva, Genially, elearning, blended learning, aula invertida… Como Coordinador de Metodología Online es responsable del desarrollo e implantación de AIR, el nuevo modelo de aprendizaje de la escuela de negocios La Salle IGS.

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